5-Ene-2009 0:00 - El Pais
De pie, al lado de Pedro León, con la vista sobre los bancales de melocotoneros y, al fondo, Mula y su paisaje de Monument Valley, uno puede entender cómo se sintió Jesucristo junto al Diablo venciendo la tentación a duras penas. "Son 35.000 metros cuadrados", cuenta el futbolista del Valladolid bajo el colgadizo de su casa, un porche de madera; "lo compré con mi hermano Luis León; mi padre se dedica a llevar las tierras". Lo cuenta mientras sigue con la mirada a su hermano, el ciclista, que sube serpenteando sin esfuerzo aparente por la cuesta desde Mula. Viene de Murcia, a unos 40 kilómetros, en bicicleta. Vuelve de su entrenamiento diario junto a Alejandro Valverde. Lo cuenta orgulloso Pedro León, con la satisfacción de quien siente firme bajo sus pies, sólido, el fruto de su trabajo. "Sufrí mucho en el Levante el curso pasado", explica; "lo pasé muy mal cuando no nos pagaban, y, de hecho, aún no nos han pagado lo que nos deben, pero no tanto por mí como por los compañeros, que casi tenían que pedir limosna para llegar a fin de mes y dar de comer a los suyos. Me acuerdo sobre todo de Éttien, que tenía un contrato de un millón de euros limpios y gastó acorde con esos ingresos, que nunca le pagaron. Se compró un Porsche Cayenne, pero tuvo que vivir un mes con velas en su casa porque le cortaron la luz por falta de pago".