24-Dic-2008 0:00 - El Pais
Una calvicie se asoma desde un sillón del que a su vez salen un par de piernas que reposan sobre una mesa. No es una adivinanza. Es Samuel L. Jackson visto desde atrás. Así recibe a la prensa, cómodamente despanzurrado en un lujoso hotel neoyorquino. Cuando la periodista se acerca a saludarle, el actor, que acaba de cumplir 60 años, ni se inmuta. Pero pese a su aparente pasotismo, el hombre más rentable de su profesión -según el Libro Guinness de los récords, las películas que ha protagonizado han recaudado en conjunto casi 7.000 millones de euros- es un tipo bastante agradable. Eso sí, en su último filme, The Spirit, de Frank Miller, no es ningún encanto; más bien provoca pesadillas: Octopus, el ser malvado que el dibujante Will Eisner concibió como un par de guantes sin rostro y al que ahora Samuel L. Jackson le ha prestado su imagen. "Siempre he sido un fan de los cómics, así que me encanta poder interpretar a sus personajes". En Iron man hacía un breve cameo como Nick Furia que crecerá en la segunda parte. Y si le ofrecieran otra superproducción nacida de una viñeta, la aceptaría sin pensar mucho porque además, el cine de acción o fantasía, concebido para el mero entretenimiento, es su debilidad.